Los bosques nativos en la
CONSERVACIÓN DEL AGUA

La existencia del bosque nativo provee una serie de beneficios a la calidad de vida de la sociedad: protege los suelos, amortigua inundaciones, mejora la calidad del agua, recarga aguas subterráneas, ayuda a la regulación del clima y facilita la disponibilidad de agua de calidad para diversos usos humanos (MGAP, 2020).
Los bosques protectores del recurso del agua son zonas de terreno ubicadas a lo largo de las márgenes de ríos, arroyos, nacientes y embalses. Su principal función es proteger y conservar estos ecosistemas acuáticos de diversas amenazas, como la erosión del suelo, la contaminación, y la degradación del hábitat.
Los árboles son esenciales para el ciclo del agua, ya que filtran, limpian y regulan el flujo de agua dulce, que abastece el 75% del consumo mundial. Además, protegen contra la erosión del suelo y mitigan fenómenos climáticos extremos al enfriar, interceptar la lluvia y retener el agua subterránea.
